Invaluable Tesoro (Trilogía) Luis Veytia es un hombre tropical, que debería haber nacido en alguno de esos países donde la gente se congela los huesos y para evitar la muerte por hipotermia se activa, ejercita cuerpo, mente y espíritu, establece metas y escribe sus obras con singular periodicidad. Aquí nos entrega su Invaluable Tesoro III, otro viaje al interior del pensamiento, allí donde radica la fuerza en vida de todas las personas. Decía Mahatma Gandhi que la verdad es totalmente interior y que no había que buscarla fuera de nosotros, ni querer realizarla luchando con violencia contra enemigos exteriores.

Es la era de Narciso: En estos tiempos en que buscamos esa raíz en lo material que se desvanece al grito del nuevo invento, en estos tiempos en que al igual que Narciso –descrito en la mitología griega como un joven muy hermoso–, de quien vivían enamoradas las doncellas, el las trataba con desdén,  entre las jóvenes heridas por el rechazo de Narciso, estaba la ninfa Eco, a quien trató cruelmente, por lo que ella, desolada, se ocultó en una cueva y allí se consumió hasta que sólo quedó su voz que desde entonces vive repitiéndose. Némesis, la diosa de la venganza, hizo que Narciso se enamorara de su propia imagen reflejada en una fuente. En una contemplación absorta, incapaz de apartarse de su imagen, acabó arrojándose a las aguas. En el sitio donde su cuerpo había caído, creció una hermosa flor, que hizo honor al nombre y la memoria de Narciso. Así vivimos hoy día: nos untamos cremas, vamos al gimnasio y miramos el progreso de nuestros músculos en el espejo, usamos ropa de moda, nos divertimos sólo con las cosas “positivas” de la vida, alejamos a todos aquellos posibles portadores de malas noticias y que pasan por una mala racha porque no vaya a ser que nos quedemos salados. Somos altruistas únicamente si nos mira una cámara de televisión o los amigos comparten la evidencia de nuestra generosidad en las redes sociales virtuales; silenciamos nuestro yo con música estridente y algunos tragos… ¿Pero estar a solas con uno mismo? ¡No! eso nunca, porque tenemos muchas preguntas que hacernos y nos dan miedo las respuestas. Luis Veytia sigue en un Volkswagen, vive a su ritmo, se bota al agua del pensamiento, razona y ejercita la mente, dialoga con sus demonios y escribe todo aquello que siente; su trabajo es producto de la reflexión, comparte con sus amigos y lectores ideas sobre la vida, aquello que le ocurre, y lo cuenta de tal forma que uno no puede menos que sentirse atraído por el imán de sus palabras que arrancan todo eso que está enterrado en nosotros, incluso la basura del propio corazón, mostrando que la vida no es sólo ir por allí como farol de la calle; Veytia es congruente porque está vivo por dentro, no por cumplir metas mecánicamente.

Sus libros lo mismo se ponen pantaloncillos cortos como Acuario en el Laberinto o este Invaluable Tesoro III que nos trepa al diván de Freud y nos hace pensar aquello que verdaderamente importa en la vida, pero que a muchos les apena decir, por evitar sentirse vulnerables o peor aún por la vergüenza "de que me vean desnudo el corazón"…Vamos a caminar junto a Luis Veytia y su carga lírica, que aborda temas diversos de la existencia humana como el amor, el dolor, la discapacidad, la felicidad y en general, la vida espiritual cuyo cultivo tanta falta nos hace a los seres humanos en el mundo actual.

Este texto es el prólogo del libro Invaluable Tesoro la trilogía.